Conflictos étnicos, guerras y desastres naturales causados por el cambio climático provocaron que millones de personas debieran abandonar sus lugares de origen, cifra récord que podría aumentar debido a la guerra en Ucrania tras la invasión rusa.

El Cuerno de África, la República Democrática del Congo o la violencia que no cesa  en Colombia y Centroamérica, sigue incrementando el número de desplazados, de los que los llamados “desplazados interno” actuales son casi el doble que los que había en 2011. Pero al crecer el número de personas desplazadas, aumenta de forma exponencial la complejidad, gravedad y duración del fenómeno. Realidad tangible expuesta por el informe del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC) y el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) dado a conocer ayer en rueda de prensa. De hecho, Jan Egeland, Director de NCR aseguró que “ningún año de los que tenemos estadísticas había sido tan malo como el pasado (2021)”. Por su parte, la directora de IDMC, Alexandra Bilak, al presentar las cifras comentó que los desplazamientos están aumentando a gran escala.

De los más de 59 millones de desplazados, 53,2 millones se vieron obligados a dejar sus hogares o lugares de origen debido a conflictos y violencia, lo que supuso un aumento del 10 % en relación al año 2020, mientras que 5,9 millones de seres humanos lo hicieron a causa de desastres naturales, lo que evidenció un descenso del 15 % en el mismo lapso. Hasta finales del año pasado, el país con más desplazados internos por conflictos fue Siria (con 6,7 millones), seguido de Venezuela (que ha superado los 6 millones), la República Democrática del Congo (5,3 millones), Colombia (5,2 millones) y Afganistán (4,4 millones). Aunque hoy seguramente todos ellos han sido superados por Ucrania.

Por lo mismo, la perspectiva inmediata no es halagadora. La guerra de Ucrania, contribuirá a que las cifras vuelvan a aumentar a finales de 2022 con sus -por ahora- 8 millones de desplazados internos, lo que hará que la situación humanitaria de este país se agrave. “Las cosas están empeorando no sólo en Ucrania, también en otras partes del mundo” -analizó Egeland- porque “además esa guerra está dificultando concretamente la ayuda a todos los demás desplazados debido a su efecto en la fuerte subida del precio de alimentos, combustibles y fertilizantes. Si 2021 fue un año desolador, 2022 seguramente será aún peor”, vaticinó el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados y otrora coordinador humanitario en Naciones Unidas.

En cuanto a quienes han debido migrar por desastres naturales (57%) éstos se dieron mayoritariamente en la región Asia-Pacífico, según el estudio. De ellos, 1,4 millones se encuentran en Afganistán (afectada por graves sequías en los últimos meses), 943.000 en China y 700.000 en Filipinas, los tres países más afectados. Durante 2021 hubo 23,7 millones de desplazamientos debido a estos desastres (especialmente por  tormentas, ciclones e inundaciones), aunque en muchos casos se trató de evacuaciones preventivas, por lo que los afectados pudieron regresar más tarde a sus hogares, si estos no quedaron destruidos por la catástrofe natural. Aunque hay casos en que conflictos y desastres se manifiestan en el mismo tiempo y lugar, lo que da como resultado que muchas y muchos se vean impelidos a dejar su hogar por ambos factores a la vez, como por ejemplo ocurre en Somalia, Sudán del Sur, Mozambique o Birmania (Myanmar).

En cuanto a desplazamientos causados por conflictos y violencia, África concentra el 80% de ellos. El informe de IDMC y NRC subraya de modo especial que, bajo esas condiciones, más de la mitad de ese porcentaje (33 millones de desplazados) tienen menos de 25 años. Este año, a los problemas explicitados, el informe suma otro no menos grave: el desarraigo. “En Ucrania dos tercios de los niños han perdido sus raíces, en Yemen las condiciones cada vez peores han dejado a millones de ellos sin patria -recuerda la directora del Observatorio de Desplazamiento Interno- llamando también la atención sobre el caso de Colombia, donde la incidencia de depresión y ansiedad entre los menores de edad desplazados es el doble que en los del resto de la sociedad, los intentos de suicidio son cuatro veces más frecuentes y el riesgo de trastorno por estrés postraumático es seis veces mayor.

También es difícil evaluar si la pandemia ha provocado más desplazamientos o los ha prolongado en el tiempo, pero con seguridad hizo que las vidas de los desplazados fueran más precarias, especialmente por con la restricción de movimientos en muchos países. El informe estima que estos millones de migrantes suponen para el mundo un costo de unos 21.000 millones de dólares, un precio especialmente gravoso para países destrozados por el conflicto como Siria o Somalia, cuyas pérdidas restan un 15% y un 10% de su PIB, respectivamente.

El alcance de la asistencia humanitaria y del apoyo a los mecanismos de inclusión socioeconómica debe aumentar con urgencia para complementar los esfuerzos gubernamentales y garantizar que las comunidades sigan recibiendo a las personas refugiadas y migrantes en un entorno seguro y acogedor (ACNUR).

 

 

Fuente: Universidad de Chile.

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