EL DEDO DEL INDIO PATAGÓN

En la ciudad de Punta Arenas, la leyenda cuenta que una noche estaba un marino español cavilando frente al monumento del navegante Hernando de Magallanes, cuando de pronto se quedó mirando fijamente al indio patagón que acompaña al marino en dicha estatua.

Tanta fue la fascinación del marino con la figura del indio, que decidió dibujarse su imagen en el pecho y acudió donde un diestro tatuador para que hiciera el trabajo lo más fielmente posible.

Fue tanta la delicadeza y realismo del tatuaje, que el indio en el pecho del marino parecía cobrar vida a cada movimiento, sus ojos parecían mirar y le temblaban las mejillas. Pero lo más llamativo era el dedo gordo del pie, que parecía agitarse al moverse la piel.

Maravillado frente al espejo, el español pensó en preguntarle mentalmente al indio sobre si sus próximas aventuras tendrían el éxito que esperaba. De pronto, para su gran sorpresa, vio cómo el dedo gordo del pie del indio se movió afirmativamente. Feliz y confiado con la respuesta, se fue al puerto a embarcarse.

Al pasar por el monumento, se detuvo junto a la figura del indio y, golpeándose el pecho, dijo: “aquí te llevo, amigo. Quiero ser tan fuerte como tú y que no me entren balas”. Luego, se acercó a su pie y le dio un gran beso en el dedo gordo, diciendo: “ayúdame, dame suerte”.

Cuando meses después, el marino regresó a Punta Arenas, radiante de alegría contaba lo bien que le había ido y lo que pensaba era el motivo de su éxito.

Tras esto, y hasta el día de hoy, es costumbre que quienes pasan frente a la estatua en la Plaza de Punta Arenas besan o tocan el dedo del pie del indio, pidiendo ayuda y protección. Y los viajeros que lo hagan, asegurarán así su regreso a la zona. ¡Visita el extremo sur de Chile y comprueba tú mismo el poder del indio patagón!

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