Cueva de Salamanca: se dice que es la cueva donde se aprende el arte de la brujería. En ella, están las almas de los brujos fallecidos, quienes les entregaban poderes a los que se iniciaban. Además, en esta se rinde homenaje a Satanás, se efectúan misas negras y se realizan las confesiones de brujos y brujas. Solo una palabra religiosa o la señal de la cruz podían disolver una asamblea.

Cada cierto tiempo, se realizan fiestas a las que asisten los maestros, y en ellas se usa servicio de oro y plata. Sin embargo, ninguna pieza del servicio se puede sacar de esta guarida, ya que en el exterior se convierten en algo de poco valor.

Una vez, un brujo invitó a un joven a una de estas fiestas y cuando este se quedó solo metió una cuchara de plata a su bolsillo. En ese momento, vio a una hermosa niña que se le acercaba y al rato despertó en la plaza del pueblo recordando lo ocurrido. Se llevó las manos a los bolsillos para ver si tenía la cuchara, pero solo se encontró con una bolita. (Versión basada en la recopilación de Oreste Plath).

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