La creación del mundo

Se cuenta en Rapa Nui, la Isla de Pascua, que cuando en la tierra no había nada todo estaba por hacerse. Entonces, ocurrió una disputa entre los espíritus. Un espíritu poderoso que vivía en el aire se impuso ante los más débiles que se rebelaron. El poderoso los convirtió en montañas y volcanes. A los arrepentidos los convirtió en estrellas.

Para habitar la tierra, el poderoso transformó en hombre a un espíritu que era hijo suyo; lo lanzó a la tierra y, al caer, quedó aturdido. La madre del joven sintió tristeza y quiso observarlo; entonces, para mirarlo, abrió en el cielo una pequeña ventana. Por ella, a veces, asoma su rostro pálido. El poderoso tomó una estrella y la convirtió en mujer para que acompañara a su hijo.

Para llegar al joven la mujer tuvo que caminar con sus pies descalzos, pero no se lastimó porque el poderoso ordenó que crecieran hierbas y flores a su paso. Ella jugaba con las flores y al tocarlas se convertían en aves y mariposas. Y la hierba que su pie había tocado se convirtió en una selva gigantesca.

La pareja se reunió y encontraron que el mundo era bello. En el día, el poderoso los miraba por una ventanita redonda, y fue el sol. En la noche, era la madre quien se asomaba por la ventana, y fue la luna.

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