La anciana dueña de la montaña

En las boscosas montañas de la Araucanía, se perdió un hombre que andaba buscando a sus animales. No los encontró. Se hizo la noche sin que hallara el camino de regreso a su casa, de modo que decidió buscar un lugar en el monte para dormir.

Cuando se acomodaba para descansar, de pronto vio un fulgor en medio del bosque. Era una fogata y alrededor del fuego bailaba una anciana. Se dirigió hacia ella. Se trataba de Kvpvka, la dueña de la montaña, que tenía una casa hecha con materiales recogidos en los bosques del monte. Poseía de todo, papas, arvejas, maíz, etc.

El hombre saludó con mucho respeto a la anciana, luego se hicieron amigos y se casaron. Al saber que el hombre era pobre, viudo y que tenía cuatro hijos, la anciana le dijo: “si tienes hijos, tráelos, aquí hay de todo”. Entonces el hombre llevó a sus hijos, comieron y alojaron en la casa de la Kvpvka.

Cierta noche, uno de los niños se rió de los pies de la anciana: “miren, la viejita tiene sólo dos dedos”. La anciana montó en cólera, pateó su casa y así desapareció todo, el fuego, la riqueza y la Kvpvka.

El hombre desesperado devolvió a sus hijos a la antigua casa, les aconsejó contra la burla y regresó a la montaña para seguir viviendo con la Kvpvka.

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