Tesoros de piratas

El corsario Sir Francis Drake descubrió la bahía de Guayacán en 1578. Por su forma se le conoce como la bahía de la Herradura, un lugar que fue refugio de piratas, bucaneros y corsarios.

Todos especialistas en asaltar galeones españoles que transportaban tesoros, producto de otros saqueos, desde América hacia Europa.

La leyenda cuenta que en la bahía de Guayacán se enterraron joyas increíbles y que muchos murieron buscándolas. Las mismas excavaciones codiciosas fueron la tumba de los buscadores de tesoros.

Según la leyenda, un tesoro de Drake permanecería aún en una cueva de Laguna Verde, en la costa de lo que hoy es la Región de Valparaíso. Allí habría un tesoro que nunca ha sido encontrado. Los pescadores, temerosos y osados al mismo tiempo, dicen que no se puede entrar a esa cueva, a la que se podría acceder desde la ciudad.

Uno de los accesos estaría en la calle Esmeralda de Valparaíso. Se cuenta que lo resguarda un chivato monstruoso de gran fuerza, que sale en las noches para atrapar a los buscadores de tesoros. Los lleva a la cueva y se encarga de volverlos locos. Este chivato tendría encantada a una muchacha y quien ose liberarla del encanto se expone a terribles sufrimientos.

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