El pasado 6 se conmemoró el día de la fauna chilena, pero junto con conmemorar debemos recordar las tareas pendientes. Los humedales son espacios críticos para la preservación de las numerosas especies que habitan en ellos. Sin embargo, a pesar de que de los 40 mil humedales que hay en Chile y de ellos 1.493 son humedales urbanos (Catastro del Ministerio del Medio Ambiente), luego de 9 meses desde el inicio de la aplicación de la nueva Ley 21.202 de Humedales Urbanos solo 24 de ellos han completado el proceso de reconocimiento y, por tanto, obtenido la anhelada protección jurídica, restando un gran número. El principal objetivo de esta ley es precisamente resguardar estos ecosistemas claves para la protección de algunas zonas frente a eventos extremos, como inundaciones y sequías;  reservas de agua y alimento frente al avance de las ciudades y ante el vacío legal que hasta hace poco los mantenía desprotegidos.

Como Fundación Kennedy, que trabaja para la conservación y protección de los humedales, conocemos de cerca los esfuerzos y compromiso de comunidades, profesionales de Municipalidades y Seremis del Ministerio de Medio Ambiente, pero también somos testigos de las dificultades y de que por sobre todo, se requiere de mayores voluntades. Avanzar en esta tarea requiere de un mayor sentido de urgencia y no solo eso, se requiere actuar con premura y anticipación para detener la destrucción de humedales mediante una recuperación más sostenible y un desarrollo más verde, pues tenemos que mantener presente que su pérdida es irreparable y tiene enormes costos para la subsistencia de la biodiversidad de nuestro país, y la nuestra.

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