21 de Diciembre de 2020

 

DECLARACIÓN PÚBLICA

 

Todos los trabajadores de Chile, de América Latina y todo el mundo, recuerdan este día, una vez más, la masacre más horrenda cometida en todo el continente, en Iquique, hace ya 113 años.

En la Escuela Santa María más de 3.600 seres humanos, obreros, sus mujeres e hijos, fueron ametrallados aquel 21 de diciembre de 1907. El Colectivo Político Por Cambios de Verdad, no puede estar ajeno al recuerdo de esta fecha, que tiñó de sangre nuestra patria, y, particularmente, nuestra tierra nortina e Iquique.

No lo hacemos sólo con el pensamiento puesto en los trabajadores y familias enteras masacradas sin piedad ese terrible día. Menos aun, caeremos en la ridícula falacia de llamar a los autores de este vil asesinato masivo a no “volverlo a hacer” y a “actuar con humanidad” cuando el pueblo se levanta ante la injusticia.

Aquellos que ofrendaron sus vidas por el bien de todos los trabajadores merecen mucho más que el llanto y el simple luto, que, por desgracia, es lo que más abunda en este día. Sostenemos con la más absoluta convicción que la sola memoria no es sino una forma de olvido, y es precisamente ello lo que hacen organizaciones y personeros de izquierda en esta fecha.

La matanza de la Escuela Santa María. Así como todas las que han ocurrido en Chile, son la respuesta de la clase dominante capitalista a la lucha de los trabajadores, cuando se alzan contra el orden vigente.

El hecho que este día y todo su significado no sean parte de los programas educacionales de Chile, y que el grueso de la prensa y los medios de comunicación ni siquiera lo mencionen, da cuenta, que la oligarquía nacional, la gran y primera autora de aquel holocausto, lo único que quiere es que en el mejor de los casos sólo nos pongamos a llorar recordando a aquellos mártires.

La queja y el llanto no sirven de nada, si el recuerdo de aquellos compatriotas pulverizados por la metralla del capital, no van acompañados del más vigoroso y decidido programa de acción de lucha, destinado única y exclusivamente a impedir que crímenes como estos se vuelvan a repetir.

En el caso de los asesinados por la dictadura fascista, no sirven de nada  las marchas a los cementerios, los análisis y discursos sobre los crímenes, los homenajes a los asesinados, e incluso encontrar los cadáveres de los desaparecidos, si aquello no es parte de una lucha mayor: la lucha por cambiar el Estado y el orden existente, del cual las Fuerzas Armadas y de represión no son otra cosa que sus custodios.

Desde los comienzos de nuestras sociedades latinoamericanas, la burguesía capitalista, cual es clase dominante de los estados, en cada uno de nuestros países, ha recurrido al asesinato y al exterminio como el recurso superior en beneficio de su supervivencia, ante el empuje de los trabajadores por producir el cambio social.

Siempre fue así, y no existe ninguna razón para creer que eso cambie. El asesinato de los cientos de miles de mapuches aniquilados en el siglo 19, la masacre de la escuela Santa María, así como de los miles de compatriotas asesinados luego del golpe de estado de 1973, no es más que la continuación de la misma estrategia de la clase dominante,  lo que históricamente ha hecho siempre: Matar en masa a quienes sólo piden justicia.

Llamamos a los trabajadores, a la juventud nacional, a la ciudadanía entera de conciencia realmente democrática, a sumarse a la tarea por cambiar el orden vigente. Es decisivo para el futuro de nuestra nación que todos entiendan que los que realizan en la práctica asesinatos como la masacre de la escuela Santa María, no defienden la patria. Por el contrario, lo que hacen es defender el bolsillo de los grandes empresarios que han sometido a nuestro pueblo a la miseria.

Si las FF AA fueran realmente patriotas, no defenderían el sistema vigente como lo han hecho desde la instauración en Chile del Estado conservador. Por el contrario, harían patria si se sumaran a la lucha de los trabajadores de Chile por cambiar estructuralmente nuestro país, hoy en manos de un puñado insignificante de capitalistas nacionales y extranjeros. Son los trabajadores de Chile, y no los capitalistas, los que permiten que el país exista.

En este día, llamamos al pueblo a movilizarse con más fuerza que nunca en contra del sistema vigente, acabar con la explotación capitalista del país, acabar con la corrupción enclavada al interior de la clase política profesional, y sobre todo, a no quedarse en el solo recuerdo y el llanto. Sólo la lucha es el verdadero homenaje a nuestros mártires.

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