Nos estamos en una vía de asustar a la comunidad, ni menos de propagar el miedo y el temor, sino que estamos en una instancia de informar y de hacer un llamado de atención a toda la ciudadanía sobre lo que los expertos han llamado el Gran terremoto del Norte Grande, que no es otra cosa que el nombre que recibe un posible terremoto que afectaría al Norte Grande chileno, abarcando las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá Antofagasta, y la región peruana de Tacna.

Para eso hay que considerar que nuestro país se ubica a lo largo del llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, una zona de alta sismicidad debida al choque tectónico entre la placa Sudamericana y la placa de Nazca y la subducción de esta última bajo la placa continental.

El movimiento y la fricción entre estas dos placas tectónicas convierte a Chile en una zona con frecuentes terremotos y alto vulcanismo. La zona del Norte Grande no es ajena a ello: la zona andina tiene muchos volcanes activos, mientras que la cordillera de la Costa es franqueada por un sistema de fallas geológicas (falla de Atacama) que manifiestan la subducción entre ambas placas.​

El terremoto de Iquique de 2014 tampoco llegó a liberar toda la energía sísmica acumulada, produciendo deslizamientos en una zona de ruptura que representa solamente un tercio de la longitud total del borde convergente que ha permanecido en quiescencia sísmica por 152 años.

En tanto, el 13 de junio de 2005, se produjo otro terremoto en la zona de Tarapacá que hizo suponer que fuera el «gran terremoto», pero rápidamente fue descartado puesto que el terremoto fue de origen cordillerano y no costero.​

Un nuevo terremoto con epicentro en las cercanías de Tocopilla se produjo el 14 de noviembre de 2007, reuniendo algunas de las características del «gran terremoto», aunque sus daños fueron mucho menores a los esperados para el supuesto cataclismo, y rápidamente se descartó un tsunami.

Tras el terremoto de 8,8 MW que afectó al centro-sur de Chile el 27 de febrero de 2010, se incrementó la alerta frente al posible gran sismo de la zona Norte en la población chilena.​

Por eso la inquietud de la ciudadanía ante la seguidilla de movimientos sísmicos – especialmente en El Tamarugal – en los últimos días nos llama a tomar precauciones ante la posibilidad de que se produzca un movimiento telúrico de grandes proporciones.

Por eso el llamado es de precaución y de estar alertas, porque como país sísmico debemos saber que seguiremos viviendo de estas instancias de la Madre Naturaleza que también busca desarrollarse y manifestarse porque es la ley y acción natural de nuestro planeta.

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